Erich Hartmann
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Biografia
Erich Alfred "Bubi" Hartmann ( 19 Abril 1922 - 20 Septiembre 1993) es el mayor as de caza la historia del combate aéreo, con 352 victorias, de las cuales 345 soviéticas, durante su servicio en la Luftwaffe, durante la Segunda Guerra Mundial.
Hartmann se alistó en la Luftwaffe en 1941 y fue asignado al JG52 en Octubre de 1942, en el Frente del Este. El JG52 estaba equipado con cazas Messerschmitt Bf-109. Hartmann pronto demostró su talento sobresaliente derribando aviones enemigos.
La suerte alemana cambió en 1943, comenzando por una terrible derrota en la Batalla de Stalingrado, pero Hartmann continuó derribando aviones en progrsión asombrosa. En Julio de 1943 fue nombrado Staffelkapitan y derribó 7 aparatos en un solo día durante la Batalla de Kursk. Tras alcanzar las 250 victorias, Hermann Goëring, comandante en jefe de la Luftwaffe ordenó que Hartmann no volara más, temeroso de que el héroe muriera en combate. Hartmann, sin embargo, consiguió que le restituyeran en su puesto para seguir volando. Se le impuso la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro con Hojas de Roble, Espadas y Diamantes tras su victoria número 300, el 24 de Agosto de 1944. Esta condecoración fue entragada a 27 soldados alemanes, de los cuales 12, pilotos de la Luftwaffe.
Cerca del fin de la contienda, a primeros de Mayo de 1945, el OKL ordenó a Hartmann, ya Gruppenkommandeur del famoso Jagdgeschwader 52, y a su Comodoro, Hermann Graf (otro piloto con Cruz de caballero con diamantes), que volaran al frente del este. Ambos oficiales desobedecieron la órden, porque se sentían responsables de los pilotos, personal de tierra, familiares y otros civiles relacionados con el JG52. Ordenaron la destrucción de los aparatos del escuadrón y se desplazaron hacia territorio ocupado por tropas americanas. El 8 de mayo de 1945, los civiles y militares de la unidad se rindieron a la 90º División de infantería americana que ocupaba la región comprendida entra Bavaria y la frontera checa. Pero el 17 de Mayo, las tropas americanas entregaron a todo el personal del JG52 al Eército Rojo.
Hartmann, como otros, fue deportado a Siberia, donde fue sentenciado a 50 años de trabajos forzosos (en 1995 Rusia declaró estas sentencias ilegales). Los soviéticos le presionaron para ayudar a la construcción de la fuerza aérea de la Alemania del Este. Hartmann lo rechazó, incluso cuando le amenazaron con raptar y matar a su mujer e hija, que vivían en Alemania Federal. No volvió a Alemania hasta 1955, cuando los últimos prisioneros de guerra alemanes fueron liberados tras el reestablecimiento de las relacions diplomáticas de Alemania Federal y la Unión Soviética.
Ya en Alemania, reingresó en la Luftwaffe como oficial, donde comandó la primera unidad de cazas a reacción, el Jagdgeschwader 77, equipado con Lockheed F-104 Starfighter americano. Viajó numerosas veces a los Estados Unidos para entrenar a pilotos de las Fuerzas Aéreas americanas. Se retiró en 1970. Hartmann siempre dijo que estaba mas orgulloso de no haber perdido nunca un punto (wingman) en combate que por su número de victorias.
Erich Hartmann murió el 20 de Septiembre de 1993 a los 71 años.
Relatos
Su primer combate
14 de octubre de 1942.
Los dos Bf-109 G-4 acaban de despegar para realizar un patrulla entre Groznyy y Digora cuando el radiotransmisor cobra vida.
– Siete cazas y 3 IL-2 están ametrallando las carreteras cerca de Prokhladnyy. ¡Interceptar y atacar! –
Con los nervios tensos, Erich sigue al Stabsfeldwebel Rossmann (un veterano piloto, por aquel entonces con 80 derribos) subiendo hasta los 4000 metros, y luego vuelan siguiendo la línea del Río Terek hacia Prokhladnyy. El mismo cuenta la historia de su primer combate aéreo.
“Después de un vuelo de 15 minutos, la voz de Rossmann sonó estridente en el R/T.” – Atención, once en punto abajo. Bandidos. Cierra cerca de mí en posición de combate y atacaremos. –
“Busqué abajo para localizar los aviones enemigos que Rossmann había nombrado. Yo no podía ver nada. Cerré sobre mi líder a unos 30 metros detrás de él cuando picamos.”
“Aun no podía ver ningún avión enemigo. Después de un picado de unos 1500 metros nivelamos, y a gran velocidad vi dos aviones verde oscuro en frente y un poco más altos que nosotros. Estaban a unos 900 metros.”
“Mi corazón saltó. Mi primer pensamiento fue conseguir mi primer derribo. ¡Ahora! Ese pensamiento tomó posesión de mí. Fui a potencia máxima y adelanté a Rossmann para colocarme enfrente de él en posición de disparo. Me acerqué muy rápido y disparé desde unos 300 metros. Me sorprendí al ver que todas mis trazadoras pasaban por encima y a la izquierda del blanco. No hubo impactos. No ocurrió nada. El blanco creció tan grande y tan rápidamente que tuve el tiempo justo para tirar arriba y evitar una colisión.”
“Instantáneamente me vi rodeado por todos lados por aviones verde oscuro, todos ellos girando detrás de mí en busca de un derribo… ¡Yo! “
“Me sentí desesperado. Había perdido a mi líder. Corrí hacia una pequeña capa de nubes bajas. Ascendí a través de ellas y me encontré a mí mismo totalmente solo sobre éstas, con un bonito sol brillando en lo alto. Me sentí un poco mejor. Luego llegó la tranquila y alentadora voz de Rossman en el R/T.
– No hay problema. Vigilo tu cola. Ahora te he perdido cuando has ascendido a través de las nubes. Vuelve debajo de la capa de nubes para que te pueda encontrar otra vez. –
“Esa voz calmada sonaba maravillosa. Empuje la palanca hacia delante y descendí a través de la capa de nubes.”
“Cuando rompí bajo las nubes, vi un avión frente a mi a unos 1500 metros de distancia. Me entró el pánico. Me deslicé de ala hacia abajo y fui alejándome hacia el oeste a lo largo del río, diciéndole a Rossmann que un avión desconocido estaba siguiéndome. Volví a oír la tranquilizadora y calmada voz de Rossmann. – Gira a la derecha así podré acercarme a ti. –
“Giro a la derecha, pero el avión que me sigue corta el giro y se acerca peligrosamente. Me entra de nuevo el pánico. Empujo la palanca de gases a fondo. Desciendo a la altura de los árboles y me dirijo al oeste con el motor rugiendo a plena potencia. Podía oír a Rossmann en el R/T pero su voz estaba distorsionada e ininteligible. Iba como un rayo, todo el rato metiendo la cabeza entre los hombros, acurrucándome detrás de la plancha de blindaje de la cabina, mortalmente aterrorizado. Esperando el choque de los proyectiles enemigos en mi caza.”
“Cuando me atrevía a echar una mirada, el otro avión estaba aun siguiéndome. Continué unos pocos minutos más y para mi alivio me encontré que me había sacudido a mi perseguidor. Oí a Rossmann otra vez, aun distorsionado, pero estaba al borde del delirio con la alegría de haberme deshecho de mi perseguidor.”
“Trepé un poco y traté de establecer mi posición. Un lugar conocido, el Monte Elbrus a mi izquierda. Pero era demasiado tarde. El brillo rojo de la luz de aviso de combustible me indicaba que tenía menos de cinco minutos de vuelo.”
“Después de los cinco minutos más cortos que recuerdo, el motor tosió y se paró. Estaba a unos 300 metros de altitud. Podía ver una pequeña carretera, con convoys militares moviéndose a lo largo. La “cometa”comenzó a caer como una piedra. Nivelé y aterricé de panza en una monstruosa nube de polvo. Abrí la cabina y en menos de dos minutos estaba rodeado por soldados de infantería alemanes. Había aterrizado a unos 30 kilómetros de mi base en Soldatskaya, y un coche del ejército que llevó hasta allí.”
Erich se encogía durante el ruidoso, vehemente y frío “debriefing” a cargo del Gruppenkommandeur Major von Bonin. El experimentado Rossmann le siguió con una lectura de tácticas elementales, mientras von Bonin escuchaba sombríamente. En su primer vuelo en combate, el Leutnant Erich Hartmann había violado virtualmente cada una de las reglas establecidas de táctica aérea. Sus pecados incluían:
1. Separarse de su líder sin permiso. 2. Volar dentro de la posición de fuego de su líder. 3. Ascender a través de una capa de nubes. 4. Confundir a su líder con un avión enemigo. El “enemigo” del cual había huido después de descender de las nubes era Rossmann. 5. No seguir las ordenes de Rossmann, de reunirse con él. 6. Perder la orientación. 7. Destruir su avión sin infligir ningún daño al enemigo.
Para terminar, el Major von Bonin comunicó a un alicaído Erich, que debía pasar tres días trabajando con el personal de mantenimiento, como castigo por sus infracciones a la disciplina aérea.
Este fue el poco prometedor comienzo del que luego llegaría a ser el mayor as de la aviación militar.
Su primer derribo
5 de noviembre de 1942.
Erich despega junto al Oberleutnant Treppe, el adjunto del Gruppen Kommandeur, formando parte de una Schwarm, para una patrulla al mediodía, cerca de Digora. La vista de combate de Erich es ya realmente buena, y ha sido el primero en anunciar al enemigo, contándolos rápidamente; 18 aviones de ataque al suelo IL-2 Sturmovik y una escolta de 10 cazas Lagg-3. La desventaja era grande numéricamente, pero los alemanes estaban ya acostumbrados a la superioridad numérica soviética, la cual había ido creciendo desde el verano de 1942.
En un presagio de las cosas que vendrían, fue el experimentado Oberleutnant Trippe quien no pudo ver al enemigo, ordenando a Erich tomar la cabeza y atacar. Los alemanes se dividieron en dos Rotten y desde su “percha”, por encima y detrás de los rusos, iniciaron un pronunciado picado. La principal misión era desbaratar el ataque de los IL-2 contra los transportes alemanes.
Erich y Treppe pasaron como un cuchillo a través de la pantalla de cazas rojos, disparando brevemente a objetivos seleccionados, rompiendo a través de los aviones enemigos a gran velocidad. Nivelaron a unos 50 metros y Erich tomó al IL-2 más alejado del lado izquierdo de la formación. Acercándose a la velocidad de un relámpago, abrió fuego a menos de 100 metros.
– ¡Impactos! ¡Impactos! –
Podía ver los proyectiles de su cañón golpear al Sturmovik. ¡Estan rebotando! Maldito sea, que blindaje tan grueso.
Todos los veteranos le habían avisado del blindaje de los IL-2. El Sturmovik era el avión mas resistente en el aire. Cuando vio sus balas rebotar, recordó una charla que el Experten Alfred Grislawski, le había dado sobre el IL-2. Había un modo para pillar al Sturmovik y ahora Erich estaba pensando en el método de Grislawski.
– ¡Inténtalo, Erich! ¡Inténtalo! – se gritaba a sí mismo por encima del rugido de sus cañones.
Tiró hacia arriba, hizo un tonel volado, he inició otro ataque sobre el Sturmovik. Bajó en un fuerte picado hasta justo unos pocos metros sobre el suelo. Se situó debajo de la máquina enemiga y se acercó desde abajo. Esta vez aguantó el fuego hasta que el Sturmovik estuvo a unos 60 metros. La ráfaga de sus cañones inmediatamente provocó una eructo de humo negro del radiador de aceite del IL-2. Una larga lengua de llamas se inició con la intensidad de una antorcha. El fuselaje del IL-2 fue rápidamente envuelto por las llamas.
El tocado Sturmovik se dirigió hacia el este, dejando la formación. Erich siguió detrás del IL-2, su palanca de gas al mínimo, ambos aviones bajaban en un suave picado. Una corta e intensa explosión y un brillo de fuego apareció debajo de un ala del IL-2. Piezas del Sturmovik salieron proyectadas directamente dentro de la ruta de vuelo de Erich. Su Me-109 tembló con una amortiguada explosión bajo el radiador del motor. El humo se empezó a colar dentro de su cabina, saliendo también bajo el capot del motor.
Erich hizo una rápida inspección. Altitud: demasiado bajo para estar cómodo. Posición: aún en el lado alemán de las líneas. Bien. Se preparó rápidamente para otro aterrizaje de emergencia. Potencia atrás, cerrar el paso de combustible, ignición fuera. Cuando aterrizaba de panza, las llamas comenzaron a saltar bajo el capot del motor. El caza tocó el suelo con un ensordecedor rugido de metal arrugado. Una nube de polvo seco se arremolinó dentro de la cabina y dejó a Erich sofocado mientras el avión se deslizaba hasta pararse.
La nube de polvo apagó el fuego. Cuando abrió su cabina, vio a su adversario iniciar una zambullida mortal. A poco más de 2 kilómetros hacia el Este, el IL-2 cayó rugiendo a tierra, arrastrando una cola de humo y fuego. Estrellándose estruendosamente, el Sturmovik fue envuelto por las llamas y luego se desintegró en una explosión que sacudió el aire.
Erich Hartmann había conseguido su primera victoria. La confirmación del derribo no presentó ninguna dificultad. El Oberleutnat Treppe daba vueltas alrededor del lugar donde Erich había aterrizado. Agitando las alas y alejándose una vez vio que estaba vivo y podía moverse. Los infantes alemanes, que pululaban en la zona, recogieron a un exultante Erich y lo trasladaron a su unidad.
Dos días después debió ser hospitalizado durante 4 semanas a causa de la fiebre. Su primera victoria conllevó un importante aspecto que Erich tuvo tiempo de analizar durante su estancia en el hospital. No había perdido su avión a causa del pánico, estupidez o inexperiencia como en su primer encuentro, solo que debía haber roto más rápidamente y habría permanecido en el aire.
En los meses siguientes perfeccionó su modo de ataque en cuatro tiempos:
“VER – DECIDIR – ATACAR – DARSE AL VUELTA”
Esta táctica le llevaría a una cumbre sin precedentes de éxitos.
Kursk, 7 de Julio de 1943
Cuando el JG52 se replegó junto a la Wehrmacht, en 1943, las vitorias de Hartmann empezaron a crecer. La gran ofensiva de Kursk, Operación Zitadelle (Cuidadela) comenzó el 5 de Julio de 1943. La Luftwaffe planeó proteger a los Panzers de la Wehrmacht de los Il-2 Sturmovik, cazacarros blindados soviéticos armados con cañones de 37mm. El Staffel de Hartmann, 7/JG52, se desplegó en Ugrim, a solo 14 kilómetros del frente. Cuando los Panther y Tiger avanzaban, los Ju-52 transportaban suministros. En la mañana del dia 5, cuatro pilotos del 7/JG52 no volvieron, aparentemente sus instrumentos de navegación les confundieron, debido a los extraordinarios estratos de mineral de hierro de la zona. Hartmann fue promocionado a Staffelkapitan. La ofensiva terrestre avanzó lentamente los días 6 y 7, obviamente los rusos habían preparado unas profundas lineas defensivas.
La mañana del 7 de Julio de 1943, el sol amaneció sobre Ugrin, al norte de Ucrania, alrededor de las 3:00. Los Bf-109 G10 del 7/JG52 estaban dispersos en la poblada hierba del aeródromo de Ugrim. El aparato personal de Hartmann estaba decorado con un gran numeral romano "I" y con el nombre "Usch" en un corazón rojo (Usch Paetch era su prometida, a la que Erich escribía a diario). Con el agradable clima veraniego, los pilotos dormían en tiendas. Al despertarse, Hartmann se puso su camisa gris, sus pantalones azules y sus zapatos grises. Se aseó y desayunó dos huevos cocinados por dos chicas rusas. El y otros tres pilotos de su Schwarm fueron asignados a la escolta de un FW-189 en una misión de reconocimiento.
A las 3:04 el avión de reconocimiento arrancó sus motores; Hartmann puso los flaps en posición de despegue y verificó el depósito de carburante mientras el personal de tierra giraba la manivela del starter. Los 12 cilindros del DB 605 tosieron, expulsaron humo por los escapes y alcanzaron rápidamente un ralentí estable. Sus tres camaradas le siguieron en la transición por el aeródromo. Revolucionó el motor mientras accionaba los frenos, cuando los soltó, su 109 se lanzó hacia delante y aceleró rápidamente hasta los 160 km/h. Tiró de la palanca suavemente y levantó del suelo; los otros tres 109 le seguían de cerca. Todos viraron a izquierda mientras seguian las rutinas post-despegue: subir el tren, cerrar el radiador, bajar revoluciones, verificar indicadores, armas y colimador.
Treparon hasta 1300 metros mientras volaban hacia el noreste, entonces giraron hacia el sur, con el FW-189 a la vista. El vuelo transcurrió sin incidentes y el avión de reconocimiento puso rumbo a Ulgrim. Entonces la radio de Hartmann le sobresaltó con un informe desde Adler, el puesto avanzado de observación alemán, un grupo de veinte aviones rusos fueron divisados con rumbo oeste. Hartmann aceleró un poco, ganando altitud y dirigió su Schwarm hacia el este sin contactos a la vista.
De repente, un gran grupo de Il-2 entró en su campo de visión. Con los Sturmoviks acercándose de frente, Hartmann no dudó en ordenar el ataque. Picó por debajo de ellos cogiendo velocidad, se colocó por debajo y detrás de ellos, con el punto flaco de los Sturmoviks, el radiador de aceite ventral, a la vista. Los Il-2 seguían volando rectos.
A mas de 650 km/h Hartman le entró a un Sturmovik por su ángulo muerto. A 180 metros, la silueta del Il-2 llenaba el anillo exterior de su Revi, se acercó hasta 120, y luego a 80 metros. Soltó una ráfaga con su cañón de 20mm y sus dos ametralladoras de 12,7mm, de un segundo y medio aproximadamente, antes de que su velocidad le hiciera rebasar al enemigo. Al mismo tiempo, los otros 109 atacaban sus objetivos. Hartmann miró atrás y vio llamas azules y un denso humo negro saliendo del radiador del Sturmovik. Era su victoria número 22.
Bajo el terrible ataque de los Messerschmitts, la formación de Il-2 empezó a romperse. Habiendo ganad altitud, Hartmann picó de nuevo y se situó detrás y debajo de la cola de un Il-2. Comprobó sus seis y estabilizó el Bf-109. El piloto ruso, alertado del peligro, le divisó y viró cerrado para evitarle. El joven as rubio sigió el giro y estimó la deflexión necesaria para disparar al enemigo. A 150 metros abrió fuego; sus proyectiles impactaron en el lateral derecho del aparato ruso. Más llamas azules y humo azul saliendo de el radiador de aceite de su vícitma número 23.
Los aviones enemigos restantes dieron la vuelta y se dirigieron al oeste, entonces Hartmann indico a su Schwarm que volvían a casa. Alrededor de las 4:00, aproximándose al aeródromo, Hartmann alabeo dos veces, indicando sus dos victorias. Tras aterrizar, el personal de tierra rodeó al Bf-109, felicitando a Erich. Hartmann se encaminó a la tienda de operaciones para rellener su Gefechtsbericht, el informe de la misión. Los pilotos volvieron a sentarse en sus aparatos, para depegar en pocos minutos. Hartmann se quedó dormido en su propia cabina, pero solo ligeramente.
A las 5:50 ya estaba de nuevo en el aire, liderando un grupo de 109s en caza libre. Pronto divisó mas Il-2, escoltados por cazas. Los Messerchmitts atacaron con éxito, Hartmann derribó otro Il-2 y un LaGG-3. En menos de una hora estaba de vuelta en tierra, con la tercera y cuarta victorias del dia. Ya entrada la tarde volvio a liderar el Staffel hacia el noreste. Se encontraron con un grupo de cazas LaGG-3, con los que se enzarzaron en combate cerrado. Terminó pronto, con Hartmann derribando tres cazas enemigos, haciendo siete vicorias en un dia, su récord personal.

